Gran parte de la belleza de una piscina está en su revestimiento cerámico. El paso del tiempo y los productos químicos presentes en el agua, llevan al desgaste las juntas de los gresites de nuestra piscina. Si el deterioro de las juntas se agrava se desprenderán los gresites
En estas juntas en mal estado se forman pequeñas cavidades que son un foco de infección, donde se cobijan hongos y bacterias, asi como algas y demás restos de suciedad.
Mantener las juntas en buen estado no es sólo cuestión de estética, la higiene de nuestra piscina depende en gran parte de ello. El consumo de productos químicos en una piscina con las juntas en mal estado siempre será mayor y más complejo
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